Atria Sampaio

2026-04-29 · 7 min

Apnea del sueño y odontología: el rol del dentista

La apnea obstructiva del sueño (AOS) no es un problema de cansancio. Es una enfermedad sistémica con consecuencias documentadas: hipertensión arterial, riesgo cardiovascular, deterioro cognitivo, alteraciones metabólicas, fatiga crónica y reducción de la expectativa de vida. Y la mayoría de los pacientes que la padecen no lo saben. La detectamos antes en la consulta dental que en muchos otros contextos clínicos, porque la AOS deja huellas anatómicas que un odontólogo entrenado puede leer.

El mecanismo es simple: durante el sueño, los músculos de la vía aérea superior se relajan. En personas con anatomía favorable, esto no causa problemas. En personas con paladar estrecho, mandíbula retraída, lengua voluminosa, amígdalas hipertróficas o sobrepeso, esa relajación cierra parcial o totalmente el paso del aire. El resultado es una pausa respiratoria (apnea) o una reducción significativa del flujo (hipopnea). El cerebro reacciona con un microdespertar para reabrir la vía. La persona vuelve a dormir. El ciclo se repite, a veces decenas de veces por hora.

Las señales más frecuentes que llevan a una evaluación son ronquido habitual, despertares con sensación de ahogo, somnolencia diurna a pesar de dormir suficiente, dolor mandibular o cefalea al despertar, sequedad bucal, reflujo nocturno y bruxismo. Pero hay otra que el paciente rara vez asocia: el bruxismo del sueño. La hiperactividad masticatoria nocturna puede ser una respuesta del cuerpo a los microdespertares. Cuando vemos bruxismo severo en consulta, evaluamos la vía aérea de forma sistemática.

El diagnóstico definitivo se hace con un estudio de sueño. La polisomnografía es el estándar de oro y mide el índice de apnea-hipopnea (IAH), saturación de oxígeno y arquitectura del sueño. La poligrafía respiratoria es una alternativa más simple para casos sin sospecha de patología neurológica. Estos estudios los realiza un equipo de medicina del sueño. Mi rol como odontólogo es identificar las señales clínicas, derivar cuando corresponde, y participar del tratamiento con dispositivos orales cuando están indicados.

El tratamiento estándar de oro para AOS severa sigue siendo el CPAP, una máquina que entrega presión positiva continua durante la noche. Funciona bien y la evidencia clínica es sólida. El problema es la adherencia. Muchos pacientes lo abandonan en los primeros meses por incomodidad, ruido, sequedad nasal, claustrofobia o simple resistencia al uso prolongado. Ahí es donde entra la férula de avance mandibular (MAD), que en muchos casos se convierte en la alternativa real, no en el plan B.

La MAD es un dispositivo intraoral diseñado a medida que se usa durante la noche. Adelanta la mandíbula unos pocos milímetros, y ese movimiento abre el espacio de la vía aérea superior. La diseñamos con escáner intraoral digital, sin moldes incómodos, con material termoplástico confortable y mecanismo de avance graduable. La evidencia clínica respalda su uso en AOS leve a moderada como primera línea, en AOS severa cuando el paciente no tolera CPAP, y como terapia combinada en casos seleccionados. Las tasas de adherencia con MAD son significativamente mayores que con CPAP, y la eficacia clínica está bien documentada en la literatura.

El otro escenario donde el odontólogo es central es la apnea pediátrica. Un niño que ronca crónicamente, respira por la boca o tiene amígdalas grandes puede estar desarrollando un patrón facial alterado: paladar estrecho, mordida cruzada, retrognatia, posición lingual baja. La ventana para intervenir está entre los 4 y los 9 años. Lo que se corrige en ese período con expansión maxilar, ortopedia funcional y derivación oportuna a otorrinolaringología cuando hay hipertrofia adenoamigdalina, es mucho más difícil de revertir en la adolescencia. La apnea pediátrica no es la misma enfermedad que la del adulto, pero comparte la misma lógica: la anatomía manda.

El paciente que llega a la consulta con bruxismo, ronquido o somnolencia muchas veces no asocia esos síntomas con un problema de vía aérea. Tratar solo el bruxismo con una placa de descarga, sin investigar si hay un trastorno respiratorio del sueño detrás, es trabajar el síntoma y dejar la causa intacta. La evaluación de vía aérea es parte del estándar académico que aplicamos como faculty de NYU College of Dentistry y debería serlo en cualquier consulta odontológica seria.

AGENDAR CITA