Airflow es una técnica de profilaxis dental que utiliza un chorro controlado de aire, agua caliente y polvo de eritritol de baja abrasividad para eliminar biofilm, manchas y tinciones de la superficie dental, incluyendo zonas subgingivales accesibles. A diferencia de la limpieza tradicional con ultrasonido y raspador, Airflow no raspa la superficie del diente ni requiere presión mecánica sobre la encía.
Aplicamos el protocolo Guided Biofilm Therapy (GBT) desarrollado por EMS, que estructura la sesión en 8 pasos: diagnóstico, desclasificación con colorante revelador de biofilm, motivación del paciente, Airflow, Piezon (cuando es necesario), control, mantenimiento y control final. No es una limpieza genérica: es un protocolo clínico reproducible y basado en evidencia que prioriza mínimamente invasivo.
¿En qué casos es especialmente útil? Pacientes con tinciones por café, té, vino tinto o cigarro. Pacientes con ortodoncia (brackets o alineadores) donde el biofilm se acumula en zonas difíciles. Pacientes con implantes dentales, donde los raspadores tradicionales pueden dañar las superficies de titanio. Niños y pacientes con sensibilidad dentaria donde el raspado clásico genera molestia. Y pacientes que simplemente quieren una limpieza más cómoda y más efectiva.
En una sola sesión de 30 a 45 minutos, la mayoría de los pacientes observan una diferencia visible en el color y el brillo de sus dientes. No es un blanqueamiento, pero al eliminar las tinciones superficiales el color natural del diente recupera su luminosidad. Para tinciones intrínsecas o blanqueamiento propiamente tal, combinamos Airflow como paso previo a un tratamiento de blanqueamiento profesional.
La frecuencia de mantenimiento depende del perfil de cada paciente. En general recomendamos una sesión cada 4 a 6 meses para mantener salud periodontal y estética cromática. Pacientes con ortodoncia, implantes o alto consumo de sustancias cromogénicas (café diario, vino, tabaco) se benefician de intervalos más cortos.