Philips Zoom WhiteSpeed es el sistema de blanqueamiento en clínica que usamos en Vitacura: un gel de peróxido de hidrógeno en concentración profesional activado por una lámpara LED que acelera su acción. Todo ocurre en una sola sesión, con la encía aislada mediante una barrera de precisión y el gel aplicado únicamente sobre el esmalte. Lo incorporamos en nuestra clínica de Vitacura después de que el equipo evaluara los resultados en consulta.
Conviene decir con claridad qué aporta la lámpara y qué no. El LED acelera la reacción del peróxido y permite concentrar el tratamiento en una sesión, que es su ventaja real. Lo que define el resultado final, en cambio, es el protocolo completo: qué tipo de decoloración tienes, cómo se preparó el diente antes, cómo se controló la sensibilidad y qué haces en las semanas siguientes con lo que comes y bebes. Un equipo no reemplaza ninguno de esos pasos.
Por eso el Zoom en AS Odontología Digital no se agenda sin evaluación. La primera visita es exactamente eso: fotografía intraoral, registro de color con escala Vita y evaluación de sensibilidad. Antes de blanquear hacemos una profilaxis Airflow GBT para retirar biofilm y tinciones superficiales, porque blanquear sobre una superficie con pigmento acumulado da un resultado disparejo. Recién ahí viene la sesión en clínica.
Con Zoom el tratamiento termina en esa sesión: no requiere una fase en casa. Los estudios que comparan protocolos muestran que sumar cubetas a la sesión en clínica no mejora el color final, así que no las agregamos por costumbre. Lo que sí hacemos es un control a las dos semanas, cuando el color ya se estabilizó, para evaluar el resultado y decidir si hace falta un refuerzo.
Cuando en la evaluación vemos que te conviene un ritmo más gradual, por sensibilidad previa o por el tipo de tinción, indicamos en cambio nuestro protocolo combinado: sesión en clínica con peróxido bajo aislamiento, sin lámpara, más cubetas individualizadas impresas en 3D con gel de peróxido de carbamida para la casa. El peróxido de carbamida se descompone lentamente en peróxido de hidrógeno y urea, por eso actúa más suave y durante más tiempo. Conviene decirlo sin rodeos: la concentración más alta no entrega un resultado final mejor. Los ensayos clínicos que comparan concentraciones domiciliarias no encuentran diferencias relevantes en el color final ni en la sensibilidad. Lo que cambia es el ritmo y la tolerancia individual.
La sensibilidad es el efecto adverso más frecuente y preferimos hablarlo antes. El peróxido en concentración clínica puede generar molestias transitorias durante las horas siguientes, más frecuentes en pacientes con recesión gingival o abfracciones. Lo manejamos con desensibilizantes preventivos antes de la sesión, control del tiempo de aplicación y, en el protocolo combinado, ajuste de la pauta domiciliaria. Es transitorio y no daña el esmalte, pero si tienes antecedentes de sensibilidad marcada conviene decirlo en la evaluación para adaptar el protocolo.
El blanqueamiento aclara el diente natural. No cambia el color de carillas, coronas ni composites, que mantienen su tono original y pueden quedar visiblemente distintos si no se planifica. Por eso, cuando hay restauraciones estéticas en el plan, el orden correcto es blanquear primero, esperar la estabilización del color y recién entonces definir el tono de las carillas o el diseño de sonrisa. Hacerlo al revés obliga a rehacer trabajo que ya estaba bien hecho.