AS Odontología Digital

2026-06-09 · 7 min

Muela del juicio: cuándo extraer y cuándo no

Existe la idea de que toda muela del juicio termina afuera tarde o temprano. Quiero ser claro desde el principio: eso no es así. Soy Alexis Rodríguez, cirujano oral en AS Odontología Digital, y en consulta veo las dos situaciones casi a diario. Hay terceros molares que conviene retirar cuanto antes, y hay otros que pueden quedarse en boca durante años sin dar un solo problema. La diferencia depende de cómo está ese diente en particular, qué espacio tiene y si se puede mantener limpio. Decidir bien empieza por entender qué es realmente una muela del juicio.

Las muelas del juicio son los terceros molares, las últimas piezas en aparecer, casi siempre entre los 17 y los 25 años. Son las que cierran cada hemiarcada, dos arriba y dos abajo. El problema clásico aparece cuando la mandíbula ya no tiene espacio para recibirlas: la pieza erupciona de forma parcial, queda inclinada contra el segundo molar o se queda atrapada bajo la encía y el hueso, lo que llamamos impactación. Cuando sale a medias deja un repliegue de encía sobre la corona, una zona donde se acumula comida y bacterias y que el cepillo difícilmente alcanza. Ahí empiezan la mayoría de las molestias que llevan al paciente a la consulta.

Conviene separar dos escenarios distintos. El primero es la muela problemática: la que provoca infecciones repetidas del capuchón de encía, lo que se conoce como pericoronaritis, la que tiene una caries que ya no se puede restaurar, la que daña o reabsorbe la raíz del segundo molar vecino, la que se asocia a un quiste en la tomografía, o la que duele de forma recurrente y queda atrapando comida sin remedio. El segundo escenario es la muela tranquila: erupcionó completa, quedó en buena posición, ocluye con su antagonista, la encía alrededor está sana y el paciente la puede higienizar sin esfuerzo. Esa muela no exige cirugía.

Cuando la indicación de extraer está clara, en AS partimos por una evaluación clínica y una imagen. En la mayoría de los casos pido una tomografía cone-beam, porque me deja ver en tres dimensiones la posición exacta de la raíz y su relación con el nervio dentario inferior, que corre por dentro de la mandíbula. Esa relación condiciona toda la cirugía. Con ese volumen planificamos de forma digital el abordaje, y cuando el caso lo amerita por la proximidad al nervio, trabajamos con cirugía guiada. La idea es entrar con un plan definido antes de tocar tejido, no improvisar en el momento. Eso vuelve el procedimiento más predecible y, para el paciente, más tranquilo.

Sobre el postoperatorio prefiero hablar con franqueza. Después de una extracción de tercer molar es normal tener algo de inflamación y molestia los primeros días, que suelen ser los más intensos y luego van cediendo. En general indico reposo relativo, frío local las primeras horas, una dieta blanda y fría, y cuidado con la zona al higienizar. El manejo del dolor lo definimos según el caso y siempre lo prescribe el equipo tratante, así que evito recomendar fármacos por internet. La mayoría de los pacientes retoma su rutina en pocos días. Una indicación que repito siempre: no fumar durante la cicatrización, porque retrasa el cierre del alvéolo.

Vale la pena que reconozcas las señales de que tu muela del juicio está dando problemas. Dolor o presión hacia la parte más posterior de la arcada. Encía hinchada, roja o sensible justo alrededor de la pieza. Mal aliento o mal sabor persistente que no se va con el cepillado, signo de que algo se está acumulando bajo la encía. Y dificultad para abrir bien la boca o para masticar de ese lado. Cualquiera de estos síntomas merece una revisión con examen y radiografía, aunque no haya un dolor fuerte. Muchas veces el problema lleva tiempo instalado de forma silenciosa antes de avisar.

Hay un punto donde dejas de poder esperar. Si aparece hinchazón importante de la cara o el cuello, fiebre, o dificultad para tragar o para abrir la boca, eso es una infección que requiere atención el mismo día. Lo menciono para que sepas distinguir una molestia que puede esperar a una hora de consulta de una urgencia real. Fuera de ese cuadro, la decisión sobre tu muela del juicio se toma con calma, caso a caso, con un examen y una radiografía sobre la mesa. Extraer cuando hay un motivo claro, y mantener y controlar cuando la pieza está sana. Esa es la conversación honesta que quiero tener contigo en la consulta.

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