Cuando alguien escucha que necesita una endodoncia, lo primero que suele preguntar es si va a doler. La segunda pregunta, casi siempre, es si no sería mejor sacar el diente. Soy la Dra. Valentina Gormaz, tengo un Máster en Endodoncia por la Universidad de Valencia y hago endodoncias en AS Odontología Digital, en Vitacura. En este artículo te explico qué es el tratamiento, cuándo se indica, qué se siente y qué hace que un diente tratado dure muchos años.
Qué es una endodoncia
Una endodoncia, también llamada tratamiento de conducto, es el tratamiento del interior del diente. Cada diente tiene en su centro una cámara y uno o más conductos que recorren la raíz. Ahí vive la pulpa, un tejido con nervios y vasos sanguíneos que durante el desarrollo forma la dentina y que en el adulto le da sensibilidad. Cuando esa pulpa se inflama de forma irreversible o se infecta, la endodoncia la retira, limpia y desinfecta los conductos, y los sella para que las bacterias no vuelvan a entrar. El diente se mantiene en su lugar, funcional y con su raíz natural anclada al hueso.
En Chile se habla de "matar el nervio", una expresión que asusta más de lo necesario: lo que se hace es retirar un tejido enfermo que ya no se puede recuperar, para salvar el resto del diente.
Cuándo se necesita: pulpitis y necrosis pulpar
La causa más frecuente es una caries profunda que llega hasta la pulpa. También puede ser una fractura que expone el nervio, un golpe antiguo, o una restauración grande que se filtró con los años. Lo que se busca en el diagnóstico es en qué estado está la pulpa.
Pulpitis irreversible: la pulpa está inflamada y ya no se va a recuperar. Suele dar un dolor espontáneo, que late, que despierta de noche o que sigue después de retirar el frío. Si todavía no has leído qué hacer mientras llega tu hora, en dolor de muela: qué hacer y cuándo es urgencia lo explicamos paso a paso.
Necrosis pulpar: la pulpa ya murió. Muchas veces el dolor desaparece en ese momento, y por eso hay personas que creen que el problema se resolvió solo. En realidad las bacterias siguen dentro del diente y pueden formar una lesión en el hueso, a veces con hinchazón o una fístula, que es un pequeño grano en la encía por donde drena la infección. Un diente que se oscureció después de un golpe también puede estar en esta situación.
El diagnóstico se hace con examen clínico, pruebas de sensibilidad del diente y radiografía. En casos de anatomía compleja o cuando la radiografía no basta, se puede complementar con una tomografía de haz cónico (CBCT).
¿Duele una endodoncia?
Durante el tratamiento, con anestesia local, lo esperable es sentir presión y vibración, pero no dolor. Cuando el diente llega muy inflamado, con frecuencia es más difícil anestesiarlo y se refuerza la anestesia durante la sesión; es algo habitual.
Lo que dicen los datos es tranquilizador. Una revisión sistemática que reunió 72 estudios encontró que el dolor estaba presente en el 81% de los pacientes antes del tratamiento, en el 40% a las 24 horas y en el 11% a la semana, y que su intensidad bajaba de forma marcada ya desde el primer día (Pak y White, 2011). Dicho de otro modo: la mayoría de las personas llega con dolor y sale mejor de lo que entró. Una molestia al masticar durante unos días es normal. Si el dolor aumenta en vez de disminuir, o aparece hinchazón, hay que avisar.
Cómo es el procedimiento
El tratamiento sigue una secuencia bastante estándar. Primero se anestesia la zona y se aísla el diente para trabajar en un campo limpio y seco. Luego se abre un acceso pequeño por la cara de masticar, o por detrás en los dientes de adelante, para llegar a la cámara pulpar. Se ubican los conductos, se retira el tejido enfermo, y se limpian y desinfectan en toda su longitud. Al final se rellenan y sellan, y el diente queda con una restauración provisoria o definitiva según el caso.
Los conductos son muy finos y su forma varía mucho de un diente a otro, sobre todo en las muelas. Por eso trabajo con lupas de magnificación: ver mejor permite ubicar conductos que a simple vista pasan desapercibidos, y un conducto que queda sin tratar es una de las razones por las que una endodoncia puede fallar.
¿En cuántas sesiones se hace?
Depende del caso: puede ser una sesión o dos. Cuando el diente está inflamado pero sin una infección establecida, muchas veces se termina en una sola cita. Cuando hay infección, lesión en el hueso o una anatomía difícil, a veces se deja un medicamento dentro del diente y se termina en una segunda sesión. La evidencia respalda las dos opciones. Una revisión Cochrane de 25 ensayos no encontró evidencia de diferencias entre una y varias sesiones en fracaso radiológico ni en complicaciones, aunque con una sola sesión las personas usaron analgésicos con más frecuencia en los días siguientes (Manfredi y cols., 2016). La decisión se toma según cómo está el diente al empezar.
Qué viene después: la restauración es parte del tratamiento
Un diente con endodoncia pierde parte de su estructura, tanto por la caries o fractura que lo llevó al tratamiento como por el acceso que se abrió. Si queda sin una restauración que lo proteja, es más fácil que se fracture o que vuelvan a entrar bacterias. En un estudio retrospectivo de 203 dientes, los dientes con endodoncia que no recibieron corona se perdieron a una tasa seis veces mayor que los que sí la recibieron (Aquilino y Caplan, 2002).
Por eso, en muelas y premolares lo habitual es proteger el diente con una corona dental o con una incrustación que cubra las cúspides, según cuánto diente sano quede. En dientes anteriores con poca pérdida de estructura, a veces basta una restauración directa. Lo que conviene no hacer es dejar el diente con el provisorio durante meses.
Cuánto dura una endodoncia y qué tan exitosa es
Una endodoncia bien hecha y bien restaurada puede mantener el diente en boca durante muchos años. Una revisión sistemática de 63 estudios estimó tasas de éxito de entre 68% y 85% con un criterio estricto: que la lesión del hueso desapareciera por completo en la radiografía (Ng y cols., 2007). Entre los factores asociados a un mejor resultado están el estado del diente antes del tratamiento, la calidad del sellado de los conductos y una buena restauración encima.
Cuando una endodoncia antigua falla, con dolor persistente, una fístula o una lesión que no sana, muchas veces se puede hacer un retratamiento antes de pensar en sacar el diente.
¿Endodoncia o extraer el diente?
Si el diente se puede restaurar, conservarlo suele ser la primera opción. Tu raíz natural mantiene el hueso, la encía y la sensación al masticar, y un diente propio bien tratado es difícil de superar. Hay casos en que la endodoncia no es la mejor idea: fracturas que llegan a la raíz, dientes con muy poca estructura o con pérdida ósea avanzada. Ahí se evalúa la extracción y el reemplazo, y lo conversamos en detalle en implantes o dientes naturales: cuándo conservar y cuándo reemplazar.
Si tienes dolor, un diente oscurecido o una fístula en la encía, lo que corresponde es una evaluación con radiografía. En AS Odontología Digital puedes agendar en nuestra página de endodoncia, y si hay hinchazón o dolor intenso, desde urgencia dental coordinamos la atención por WhatsApp.