Soy la Dra. Montserrat Ortega B., especialista en trastornos temporomandibulares y dolor orofacial, con formación en medicina del sueño. Una parte de mi consulta son personas que llegan con el mismo relato: les diagnosticaron apnea del sueño, les indicaron CPAP y no logran usarlo. La mascarilla termina en el velador. La pregunta que traen es siempre parecida: ¿esta es mi única opción? La respuesta corta es que no. Es una consulta que se ha vuelto frecuente y merece una respuesta con matices. Para algunos casos existe el dispositivo de avance mandibular, y vale la pena entender bien cuándo está indicado.
Qué es un dispositivo de avance mandibular (DAM)
El dispositivo de avance mandibular, que abreviamos como DAM, es un aparato intraoral hecho a medida que se usa solo para dormir. Se parece a dos planos, uno para la arcada superior y otro para la inferior, unidos de manera que mantienen la mandíbula ligeramente adelantada durante toda la noche. Ese avance arrastra hacia delante la base de la lengua y los tejidos blandos de la garganta, y con eso la vía aérea superior queda más abierta y con menos tendencia a colapsar mientras duermes. No es una placa de bruxismo común, aunque se le parezca: su función es respiratoria y va más allá de cuidar el esmalte del apretamiento. Estudios que miden la vía aérea con imágenes muestran que el avance mandibular aumenta el volumen del espacio aéreo superior DOI: 10.29271/jcpsp.2023.10.1194, que es justamente el punto donde la apnea obstructiva genera el problema.
Cuándo el CPAP no es la única opción
Quiero ser clara antes de seguir: el CPAP es la primera elección para la apnea obstructiva del sueño y funciona muy bien cuando alguien lo usa toda la noche, todas las noches. El problema aparece en la vida real. Una parte importante de los pacientes no consigue acostumbrarse a la mascarilla, al ruido del equipo, a la presión de aire o a la sensación de dormir conectado a una máquina. Terminan usándolo un par de horas y se lo sacan, o lo dejan guardado en un cajón porque no se adapta a sus necesidades ni a su forma de vida. Y acá está la frase que repito en cada control: un tratamiento que se usa funciona. La mejor terapia sobre el papel no cambia nada si no llegas a usarla. Si quieres el panorama completo de la apnea y del papel que cumple el dentista, lo explico en apnea del sueño y odontología.
Para quién está indicado el DAM
El DAM no reemplaza al CPAP para todo el mundo, y prefiero decirlo antes de generar falsas expectativas. Se indica en casos seleccionados, y la indicación la hace un especialista en trastornos temporomandibulares y dolor orofacial. Los escenarios más claros son la apnea obstructiva leve a moderada y las personas que no toleran o rechazan el CPAP después de haber intentado usarlo por un tiempo razonable. También puede ser una opción de respaldo para viajes o para situaciones donde la máquina no es práctica.
También hay límites que conviene tener claros: el DAM no es la respuesta para todos los tipos de apnea. No funciona en la apnea central, ni en los cuadros con fenotipo de high loop gain, donde el problema está en cómo el sistema regula la respiración más que en el colapso de la vía aérea.
Lo que nunca cambia es el orden de las cosas. Ningún dispositivo intraoral se indica sin un estudio de sueño previo, el polisomnograma, que confirme el diagnóstico y mida la severidad. Sin ese dato no puedo saber si tu caso es candidato, y colocar un aparato a ciegas puede dejar sin tratar una apnea grave que necesita otra cosa.
DAM frente a CPAP: la comparación honesta
La comparación merece honestidad, y en los últimos años se volvió más interesante de lo que era.
El CPAP reduce más el índice de apnea-hipopnea, es decir, elimina más eventos respiratorios por hora de sueño. En ese número es superior y no tiene sentido negarlo. Cuánto menos lo baja el DAM depende del paciente: hay personas en las que la reducción es bastante menor y otras en las que se acerca a lo que logra el CPAP. Por eso hablo de casos seleccionados, y por eso la evaluación previa no es un trámite.
El dato que más cambió la conversación es reciente. Un ensayo aleatorizado publicado en 2025 comparó ambos tratamientos durante doce meses en 144 pacientes con apnea severa e hipertensión, que es justamente el grupo donde tradicionalmente se descartaba el dispositivo. El CPAP redujo mucho más el índice de eventos, como era de esperar. Pero la adherencia fue casi el doble con el dispositivo, y el grupo con DAM mostró una reducción significativa de la presión arterial durante el sueño que el grupo con CPAP no alcanzó (Colpani 2025). La calidad de vida relacionada al sueño mejoró con ambos. Un metaanálisis previo ya apuntaba en esa dirección, con una mejoría en calidad de vida comparable entre ambos tratamientos DOI: 10.1007/s11325-017-1590-6.
La lectura que hago de esto en consulta es directa: la adherencia forma parte del resultado clínico, no es un detalle blando. Y en casos severos bien seleccionados, el dispositivo dejó de ser algo que se descarta de entrada.
Cómo es el proceso
El proceso parte siempre por el polisomnograma y por una evaluación odontológica en la que evalúo tu articulación temporomandibular. Esa parte es importante y no es un formalismo: el DAM funciona generando movimiento mandibular, así que no se puede indicar en pacientes con patologías articulares agudas o activas. Si tu ATM está inflamada o hay un cuadro en curso, eso se trata primero.
Con el diagnóstico en mano, y solo si el caso es candidato, tomo un escaneo intraoral y registro cómo cierras y cuánto puedes adelantar la mandíbula. Con esos datos se fabrica el dispositivo a medida, porque debe calzar exacto en tus dientes y respetar tu articulación. La parte que muchos no esperan es la titulación: el avance no se deja fijo desde el primer día. Se ajusta de a poco, milímetro a milímetro, en controles sucesivos, hasta encontrar la posición que mejora los síntomas sin sobrecargar la articulación ni los músculos. Ese seguimiento es lo que separa un DAM bien indicado de una férula genérica comprada sin control. El dispositivo también se revisa con el tiempo, porque el material se desgasta y el ajuste puede necesitar correcciones. Lo ideal es repetir un estudio de sueño con el dispositivo puesto, para confirmar con números que está haciendo su trabajo.
Qué esperar y sus límites
Prefiero cerrar cada evaluación con expectativas realistas. El DAM controla la apnea en casos seleccionados, pero no la cura: es un tratamiento que funciona mientras lo usas, igual que el CPAP.
Puede haber una adaptación inicial con más salivación o, al contrario, con boca seca, sensación de dientes apretados al despertar, molestias articulares o irritación de labios y encías. Hay un efecto que quiero que conozcas antes de empezar y no después: el uso mantenido de un DAM puede producir movimientos dentarios. Es un efecto real, se controla con seguimiento, y es parte de la conversación honesta antes de indicar el dispositivo. Como especialista en dolor orofacial vigilo de cerca la articulación temporomandibular, porque el movimiento generado por tu articulación durante toda la noche tiene efectos que hay que controlar con el tiempo.
Sobre el bruxismo quiero corregir una idea que circula mucho. Si rechinas los dientes durante el sueño, eso no cambia el diseño del dispositivo ni el enfoque del tratamiento. El episodio de bruxismo de sueño se genera a partir del evento de apnea o hipopnea, así que al tratar la apnea obstructiva estamos tratando el bruxismo de sueño desde su mecanismo. Dicho de otra forma: el bruxismo de sueño suele ser la punta del iceberg de algo bastante más serio. Esa relación la reviso en detalle en bruxismo y apnea, y si quieres entender el cuadro por separado, en qué es el bruxismo.
Si te diagnosticaron apnea y el CPAP no te está funcionando en la práctica, no te quedes sin tratamiento por descarte ni por resignación. Pregunta por el dispositivo de avance mandibular en una evaluación seria, con polisomnograma de por medio. Para algunos casos es exactamente la alternativa que hace que el tratamiento, por fin, se use todas las noches.